miércoles, 30 de marzo de 2016

Projecte Cooperació Sanitària Senegal 2016

- L'Asociación Casi Médicos (ACMAS) busquen Mèdica o Resident per a projecte de Cooperació Sanitària que realitzaran aquest estiu al Senegal. ACMAS són una associació d'estudiants, majoritàriament de medicina de la Universitat de València, que cada estiu van al Senegal a realitzar un projecte de pràctiques clíniques en diferents centres de salut.

Per a més informació sobre el projecte, poseu-vos en contacte amb la comissió organitzadora:
 - proyecto.acmas@gmail.com
 - web: www.acmasvalencia.wix.com/acmas.

A Facebook amb imatges de projectes anteriors: 
Foto extreta de: http://acmasvalencia.wix.com/acmas#!senegal/csgz

martes, 22 de marzo de 2016

Ajudes per Cooperació Mèdica Col·legi de Metges de València

La Comissió de Cooperació Mèdica del Col·legi de Metges de València convoca les seues ajudes per a 2016.

El Col·legi de Metges de València, a través de la seua Comissió de Cooperació Mèdica, convoca per aquest 2016 les ajudes a la cooperació i acció social sanitària per ajudar a programes, projectes i activitats dirigits al desenvolupament i/o promoció de la salut, tant en l'àmbit nacional com internacional.

La dotació econòmica serà de 6.000 euros en total, atorgant com a mínim quatre ajudes i un màxim indeterminat fins a completar la quantitat total anteriorment citada.

La presentació de sol·licituds es farà de l'1 al 30 d'abril a l'Oficina Tècnica de Cooperació del Col·legi, amb seu a l'Avinguda de la Plata, nº 34, 46013 de València.

Teniu les bases completes en pdf:


jueves, 18 de febrero de 2016

RECORTES EN ATENCIÓN SANITARIA UNIVERSAL A INMIGRANTES/MIGRANTES. RÉPLICA A UN ARGUMENTARIO INSOSTENIBLE.

Las crisis económica, laboral y social que se ha vivido en el Estado Español en los últimos años ha descargado con especial fuerza en la población extranjera. Según el VII informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la fundación FOESSA(1), el 24,4% de las personas de nacionalidad extranjera se encuentran en situación de exclusión social severa (13,2 puntos más que en 2007). Asimismo, la proporción de población extranjera en situación de exclusión moderada ha aumentado en 18,7 puntos. Se ha producido, pues, un aumento de las diferencias con la población española: si en 2007 había una diferencial de 5,4 puntos en la proporción de población que se encontraba en situación de exclusión severa, en 2013, este diferencial se cifra en los 14,8 puntos.
De forma global, por comunidades autónomas, destaca la Comunitat Valenciana con una tasa de exclusión del 32%, siendo la exclusión severa también significativamente más alta.

La relación entre exclusión social y salud es estrecha y bidireccional. Las condiciones de vida determinan la salud física de los individuos, de tal forma que el desempleo, la pobreza y las privaciones, inciden negativamente en la salud física y mental de quienes las padecen. Además, la presencia de estos problemas de salud puede constituir un fuerte obstáculo para la integración social y laboral, dependiendo de la red de apoyos y del acceso a servicios socio-sanitarios que pueda haber.

Por otra parte, las políticas de austeridad sanitaria aplicadas en los últimos años se traducen en listas de espera más largas, aumento del copago farmacéutico o recorte de ayudas a la dependencia, con el consiguiente impacto especialmente intenso en la población excluida. En concreto, en lo concerniente a la pérdida del derecho a la atención sanitaria universal y las dificultades para seguir obteniendo sus tratamientos.

A pesar de todo, siguen circulando rumores y estereotipos negativos en contra de la población inmigrante entre la población general, que dificultan la convivencia en la diversidad en nuestro país. Frente a esto, surgen corrientes que tratan de replicar a un argumentario cada vez más insostenible. Nos referimos a múltiples colectivos que aportan su esfuerzo a la llamada «Reforma Social Emergente» y que sería imposible nombrar de forma exhaustiva. Se trata de estrategias como «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge(2), de iniciativas de Sociedades Científicas en lo referente a Salud (grupos de trabajo como el de tercer y cuarto mundo de SVMFYC o atención al inmigrante de Semergen y publicaciones de consensos sobre atención al inmigrante(3)) o de
Organizaciones no Gubernamentales(4) o de plataformas como ODUSALUD (Observatorio del Derecho Universal a  la Salud de la Comunitat Valenciana)(5).

Intentaremos plasmar algunos apuntes de réplica aquí contra un argumentario que consideramos totalmente rebatible.

1- Los inmigrantes contribuyen a la financiación de los servicios sanitarios:

- No cotizan a la Seguridad Social.

Las personas extranjeras sin permiso de trabajo no pueden desempeñar actividades laborales y por lo tanto cotizar a la Seguridad. Este hecho no es de ninguna manera un privilegio, sino un elemento más de exclusión.

Sin embargo, y contra lo que muchas personas creen, excepto la atención a accidentes laborales y enfermedades profesionales, los servicios sanitarios públicos se financian en su totalidad a través de la vía fiscal general, no mediante las cotizaciones a la Seguridad Social(6).

- No pagan impuestos

Como los españoles sin ingresos, ni rentas regladas, las personas extranjeras sin permiso de residencia no pagan impuestos directos (impuestos sobre ingresos y rentas), como el  IRPF. Sin embargo, sí pagan los impuestos indirectos (impuestos sobre el gasto y consumo) que les corresponden, como el IVA y otros impuestos especiales. Los impuestos directos suponen un 29,0% de la recaudación fiscal estatal, mientras que los indirectos alcanzan el 26,2%(7). Es decir, las personas extranjeras sin permiso de residencia contribuyen al sostenimiento del Sistema Nacional de Salud en condición de igualdad con los autóctonos.

2- Los inmigrantes gastan más que los autóctonos

- Utilizan más los servicios sanitarios (datos anteriores al RD 16/2012).

Según datos de Andalucía Acoge consultan un 7% menos al médico de Atención Primaria que los españoles y en cuanto al uso global de la Atención Primaria acuden al menos una vez al año en un porcentaje del 12,7% frente a un 57,7% de la población española. La población inmigrante acude de modo muy espaciado, tanto a urgencias como a atención primaria, y normalmente lo hace por problemas muy concretos y particulares. En esto influyen la edad y las distintas necesidades de salud pero, cuando se ajusta por enfermedad o necesidades sanitarias, el uso es idéntico en adultos y en niños es un 6% menor. Además, el motivo por el que consultan suele perdurar en el tiempo, esto es,
suelen acudir por un mismo problema de salud que se mantiene en el tiempo (tal vez porque no acaban de resolverlo por distintos motivos como analizaremos después). Por otro lado, el porcentaje de casos con historia clínica abierta es pequeño, lo que dificulta la continuidad de la atención y la posibilidad de conocer sus necesidades.

- Gastan más en medicación.

Durante el año 2005, en la Región Sanitaria de Lleida el gasto en medicamentos de la población inmigrante era menor que el de la población autóctona, ya que el porcentaje de individuos que compraban medicamentos, el número de envases comprados y el precio de los fármacos eran significativamente inferiores en el grupo inmigrante. Repetido el mismo estudio, pero ahora en el año 2007, los autóctonos, tanto hombres como mujeres, gastaron más que los inmigrantes del mismo sexo, especialmente a partir de los 35 años. En todos los grupos de edad, los individuos del medio rural gastaron más que los del medio urbano. En todos los grupos terapéuticos, los individuos autóctonos gastaron más que los inmigrantes, ajustado por edad y sexo. Destaca el grupo de psicofármacos, en el que la ratio del gasto entre autóctonos e inmigrantes era la más elevada (4,5 en hombres y 2,9 en mujeres).También la población autóctona gastó más en antihipertensivos,
hipolipemiantes y fármacos para la osteoporosis(7).
Según datos de Andalucía Acoge un español gasta en farmacia un promedio de 374,01 euros/año y un inmigrante 73,70 euros/año.

3- Los inmigrantes utilizan peor los servicios sanitarios

- No muestran preocupación por los problemas en la atención sanitaria por tener otras preocupaciones.

Los inmigrantes muestran más preocupación, sobre todo a su llegada, por otros aspectos de su existencia en España: obtención de papeles, el trabajo, la vivienda, la falta de redes sociales, etc. La salud es un bien de uso, un medio para trabajar y atender a los demás, frente a un bien de consumo, de modo que «a la salud se le reconoce como valor cuando se ve la enfermedad, cuando la pérdida de salud es tan grave que imposibilita el ejercicio de las funciones diarias(3).

- Tienen los mismos problemas de salud que los de la población autóctona.

Las enfermedades importadas o inherentes a la raza no son especialmente frecuentes (de las primeras cabe destacar paludismo y de las segundas la hipertensión como más prevalente y grave en la raza negra).

Las enfermedades adquiridas son mucho más frecuentes por motivos laborales (condiciones laborales precarias, explotación irregular lo que implica por ejemplo que tengan más accidentes laborales), por diferencias en cuanto a estilo de vida (incomunicación, viviendas insalubres y precarias, hacinamiento, falta de educación, ausencia de redes de apoyo, dominancia de género, relaciones inter-generacionales, condicionantes religiosos, rituales), además de los problemas de acceso al sistema sanitario (RD 16/2012 (11)). Dentro de las enfermedades adquiridas, destacan las enfermedades adaptativas ya que adoptan los estilos de vida de la población en la que se integran, lo que les provoca patologías que en sus países de origen nunca hubiesen desarrollado destacando la patología psiquiátrica con cuadros frecuentes de somatización, ansiedad, depresión o el  fracaso escolar infantil(9).

- Cumplimentan mal los tratamientos y no realizan seguimientos adecuados.

Tienen peor acceso al sistema sanitario por irregularidades administrativas (RD 16/2012)(11), precariedad laboral (miedo a perder empleo), desconocimiento de nuestro sistema sanitario a su llegada, cambios frecuentes de residencia (generalmente en búsqueda de empleo) y añadidas barreras idiomáticas y culturales.
Presentan desigualdades en salud ya que es frecuente que estén infradiagnosticados e infratratados.

En poblaciones pobres, marginales y minoritarias se obtienen, generalmente, peores cifras de mortalidad en cuanto a años perdidos de vida y causa evitables, diferencias en la morbilidad, en la salud mental,en la salud dental,en la salud percibida, peores tasas de vacunación infantil, peor control durante el embarazo, menor calidad de la atención recibida, consultas de una duración inferior y menor frecuencia de remisión a especialistas. Paradójicamente, se constata que en general los que tienen más necesidad de cuidados sanitarios son los que tienen menor probabilidad de recibir servicios de alta calidad, según la denominada ley de los cuidados inversos(10).

Nuestro sistema sanitario no se organiza en la atención ante la diversidad racial y cultural. Partimos de una concepción medicalizada de las soluciones, basadas en intervenciones sanitarias dirigidas a cambiar los hábitos de vida, y que puede llegar, si se considera al individuo como único responsable de su conducta, a culpabilizar a la víctima. Nos encontramos ante barreras socioculturales e idiomáticas que dificultan lógicamente el diagnóstico y el tratamiento creándose obstáculos a la hora de comunicarnos y hacernos entender por la visión un tanto “etnocentrista” de la medicina occidental a la hora de atender a pacientes de culturas diferentes a la nuestra. Tal vez nos faltan herramientas a
la hora de atenderlos y así adaptar nuestras actuaciones a determinadas circunstancias.
Ello requiere estrategias como colaboración con mediadores culturales, con intérpretes y sin duda una mayor formación desde el punto de vista antropológico y de conocimientos de idiomas del personal sanitario, así como en el campo de la farmacología (farmacocinética y farmacogenética). El objetivo sería mejorar la salud de la población, utilizando para ello los medios adecuados para adaptarnos en la medida de lo posible al paciente que atendemos a la hora de diagnosticar y tratar al paciente. Se trata de individualizar, en función de las expectativas de médico y paciente, las pautas a seguir modificando posologías o vías de administración, por ejemplo. Nuestra actitud no debería
ser muy diferente de la que adoptamos cuando individualizamos la atención en los pacientes autóctonos afectos de patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes o E.P.O.C.

La adherencia a tratamientos es menor.

En ocasiones puede haber mala comprensión de la prescripción (barrera socio-cultural e idiomática), dificultad económica para la adquisición de medicamentos, o cumplimentación inadecuada por motivos sociales o religiosos (por ejemplo en el mes del Ramadán). También cabe destacar la importancia de las interacciones por uso concomitante de medicinas alternativas, impregnación de medicina mágica e influencia de esto en los efectos nocebo y placebo.
Otras veces, se hace necesario individualizar la terapia con respecto a la opción apropiada del fármaco en cuanto a dosis, posología, galénica, via de administración y duración del tratamiento teniendo en cuenta el origen del inmigrante (farmacoantropología).

No realizan seguimientos adecuados.

El infradiagnóstico y el infratratamiento conllevan a menudo una mala cumplimentación y un aumento del número de visitas por el mismo proceso no resuelto, generando inevitablemente problemas en el seguimiento de las patologías.

La Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario. La atención a pacientes cuyo patrón de comportamiento frente a la salud y a la enfermedad no coincide con el modelo al que estamos habituados por motivos socioculturales, étnicos, o religiosos supone un reto para el médico de familia a la vez que un estímulo y un enriquecimiento profesional y humano. Es precisamente desde la atención universal y la individualización de la atención al paciente migrante, basada en el respeto y el sentido común, desde donde podremos aspirar a un modelo más equitativo, más solidario, más justo y por supuesto más sostenible en todos los aspectos.

BIBLIOGRAFÍA

1- VII informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la fundación FOESSA.

2- «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge.

3- La atención al inmigrante: del aluvión a lo razonable. Documento de consenso SEMERGEN-SemFYC. Documentos nº 17. 2002

4- Declaración Europea Del Personal  Sanitario Por Un Acceso A La Atención Médica Sin Discriminación.

5- Odusalud

6- Ministerio de Sanidad y Consumo. D.G. de Cohesión del Sistema Naciona de Salud y Alta Inspección. Elaborado por la Subdirección General de Análisis Económico y Fondo de Cohesión.

7- Recaudación y estadísticas del Sistema Tributario Español 2002-2012. Ministerio de Hacienda y Administraciónes Públicas.

8- M. Rué et al. Estudio observacional del gasto farmacéutico en población Inmigrante y autóctona de la región sanitaria de Lleida (Cataluña). Aten Primaria.2010;42(6):328–337 

9- Cañada JL. Impacto de la inmigración sobre el Sistema Nacional de Salud. Revista Clinica Electronica en Atencion Primaria.

10- Martíncano Gómez J.L Guía de Medicina Transcultural. IMC. Madrid, 2003

11 - RD 16/2012.

lunes, 15 de febrero de 2016

Dinamizando la Comunidad: Programa MihSalud.

El proper dimecres 17 a les 17:30h tindrem el gust de presentar-vos el Programa MihSalud, un innovador programa de promoció de la salut, la mobilització comunitària i la convivència intercultural dut a terme pel Centre de Salut Pública de València i ACOEC.
Us hi esperem !!!






jueves, 11 de febrero de 2016

Presentación del corto: La salud materna en Guatemala.

Farmamundi os invita a la presentación del corto documental sobre "La salud materna en Guatemala", que tendrá lugar mañana viernes 12 de febrero a las 19 horas en el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat de Valencia (MuVIM), gracias al apoyo de la Diputación de Valencia. Tras la proyección del documental se realizará un debate posterior.


Os esperamos a todos. Saludos solidarios.


martes, 2 de febrero de 2016

La Generalitat Valenciana subvenciona el copago a alrededor de 986.200 personas

A partir del 1 de enero de 2016 la Generalitat valenciana subvenciona el copago farmacéutico para pensionistas con bases liquidables anuales inferiores a 18000 euros y para personas con discapacidad con minusvalías superiores al 65% -o del 33% si son menores de edad.

Las ayudas son aplicables a tratamientos farmacológicos de pensionistas y farmacológicos u ortoprotésicos de personas con diversidad funcional, prescritos por profesionales del sistema sanitario público valenciano. Según los datos de la Conselleria de Sanitat, entre septiembre de 2014 y agosto de 2015, 403.334 pensionistas, que se beneficiarán de la medida, no iniciaron o abandonaron alguno de los tratamientos prescritos por su médico de la red pública. Por otra parte, el Barómetro Sanitario 2014 del Ministerio de Sanidad revela que un 7,9% de personas de la Comunitat manifiesta haber dejado de tomar por motivos económicos algún medicamento recetado por un médico de la sanidad pública en los últimos 12 meses. Es la tasa más alta de toda España. En el caso de personas con diversidad funcional, 43.300 no iniciaron o abandonaron un tratamiento recetado por un médico de la red pública.

Además, un 24% de las personas a las que se prescribió material ortoprotésico no lo adquirió, poniendo en riesgo su salud, así como su recuperación funcional o su proceso de rehabilitación.

Las ayudas a las que hacen mención los nuevos decretos están contempladas en los presupuestos de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, a través de dos líneas presupuestarias: una destinada a pensionistas y otra para compensar los gastos relacionados con la protección de la salud para personas con diversidad funcional. Las ayudas, que se informarán en las propias recetas, se gestionarán de oficio mediante la información de la que dispone la Conselleria o a instancia de los propios interesados.

La medida ha sido objetada, entre otros por el médico de familia Juan Simó en su blog, ya que no toma en cuenta las situaciones de falta de acceso a las prestaciones farmacéuticas de personas extranjeras sin permiso de residencia temporal o de trabajadores y afiliados a mutualidades y de sus beneficiarios. Igualmente por establecer límites de renta individuales y no familiares.


viernes, 8 de enero de 2016

Los emigrantes españoles que han vuelto a casa por Navidad sin sanidad.

Las personas que pasan más de 90 días fuera de España, no tienen derecho a tarjeta sanitaria cuando vuelven a su país de origen. Una razón más para derogar RD 16/2012.


Estas navidades se han cumplido tres años de la pérdida del derecho a la sanidad pública en España de los emigrantes españoles. El cambio legislativo llevado a cabo en 2012, e introducido con toda intencionalidad un 26 de diciembre, en plenas fiestas, se unía al Decreto de Exclusión Sanitaria RDL 16/2012 aprobado el mismo año. De esta forma, la exclusión de más de 800.000 personas residentes en España se amplió para excluir a cientos de miles de personas más que se han visto forzadas a emigrar para encontrar un futuro digno.

Ambas reformas sólo han buscado el cambio de nuestro solidario modelo sanitario, público y universal, para transformarlo en uno de "aseguramiento", el modelo del mercado privado de seguros de salud, el cual no garantiza la misma sanidad para toda la ciudadanía, sino que nos divide y compartimenta en función de requisitos laborales, económicos y administrativos, y convierte la salud en un privilegio para aquellas personas que (por ahora) cumplen con dichos requisitos.

Al partir no sólo se pierde el derecho a la salud en nuestro país, sino que las múltiples irregularidades del Gobierno niegan, ilegalmente, derechos reconocidos fuera: expulsan sin la Tarjeta Sanitaria Europea por no ser trabajadores indefinidos, en contra de los acuerdos internacionales, entregando a cambio un papel que nunca aceptan fuera. En los mostradores del extranjero nos recuerdan que "España no paga" las cuotas de sus convenios, obligando a adelantar pagos que nunca se reembolsa.

Cuando se vuelve a España, poco o mucho tiempo después de haber salido, de vacaciones, de visita a la familia o de retorno definitivo, nos encontramos con que las tarjetas sanitarias están desactivadas, que no se tiene derecho a ver al médico, que para hacerlo hay que someterse a numerosos trámites administrativos, que se facturan las urgencias. Un despropósito sin límites creado por sus leyes injustas.
A día de hoy, estas leyes excluyentes siguen vigentes en nuestro país, y las modificaciones administrativas que se han llevado a cabo tras la contestación social y el desastre producido no han solucionado el problema. Todo lo contrario, en general han producido más desinformación y arbitrariedad administrativa en el reconocimiento del derecho a una atención completa, igualitaria, y en el acto y momento que sea necesaria.

Por eso, desde Yo Si Sanidad Universal y Marea Granate se ha relanzado la campaña #VuelveSinSanidad, en la que se pide que se ayude a visibilizar y denunciar la exclusión sanitaria.

Si vuelves a casa estas navidades, pásate por tu centro de salud y verifica el estado de tu tarjeta sanitaria: si te han echado de la salud, cuéntalo en nuestro registro anónimo de exclusión sanitaria REDES. Si mientras estás de vacaciones necesitas ir al servicio de Urgencias y allí te encuentras con alguna traba administrativa, como por ejemplo, la obligación de firmar un compromiso de pago antes de ser atendido, cuéntalo también en el registro anónimo de exclusión sanitaria REDES.

Se necesita que se registre cualquier exclusión sanitaria que hayas vivido para poder conocer qué está pasando y denunciarlo públicamente, saber cuáles son las comunidades autónomas donde se excluye activamente de la sanidad pública y compartir la información que tenemos acerca de cómo recibir asistencia sanitaria.
El derecho a la atención sanitaria es un derecho social y humano que nos hemos dado de todas y para todas. Hasta que no sea derogado el Decreto de Exclusión Sanitaria y tengamos una tarjeta sanitaria única e igual para todas las personas, seguirán robándonos un derecho fundamental para sostener la salud, las vidas y la comunidad.

Ejemplos como el de Tati, enfermera fisioterapeuta de 37 años que trabaja en el sistema sanitario ingles NHS, explica a bez.es que a la hora de regresar a España, las personas que están viviendo en un país europeo, tienen la opción de solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea, (TSE) en su país de acogida. “Ese es, por ejemplo, mi caso. A mí España me la denegó y me dio sólo un Certificado Provisional Sustitutorio, (CPS) válido por 90 días", cuenta.
Esta española emigró hace 3 años y nada más llegar al Reino Unido tuvo que ir a urgencias después de que caducara su certificado, no tuvo problemas porque allí aún tienen sanidad universal. Sin embargo, sus compañeros de otros países como Irlanda sí que tienen que pagar.  Esto significa que no sólo depende de encontrarse en la UE, sino del tipo de Sanidad que exista en cada país europeo, a lo que hay que añadir la respuesta de los hospitales españoles.
Lo que ocurre- sigue Tati- es que se desconoce la ley en España. Tanto por parte del personal que administra los hospitales, como por los usuarios. La ley actual dice que todas las personas, independientemente de nuestra situación laboral o administrativa, tienen derecho a ser atendidos en urgencias, así como todos los menores de edad tienen asegurada una total cobertura sanitaria y todas las mujeres embarazadas desde el inicio del embarazo hasta después del parto. La realidad es que se está facturando en las urgencias de los hospitales públicos incluso en estos 3 supuestos. Eso es ilegal, aunque se hace”.

Tarjetas desactivas aleatoriamente

La Tarjeta Sanitaria Europea sólo es válida para dentro de la UE y los que emigran a países fuera del territorio europeo, están abandonados a su suerte y todo depende de cómo sea la sanidad pública en su país de acogida.
En paralelo, España ha ido desactivando de manera aleatoria las tarjetas sanitarias de los jóvenes de 26 años y cuando necesitan utilizarlas como comprobante en otros países, se tienen que hacer un seguro privado si quieren tener cobertura en España.

En el ámbito político, sólo PSOE ha hecho una referencia concreta a devolver la tarjeta sanitaria a los jóvenes. Mientras tanto, aquellos que vuelven a casa por Navidad, pero sin garantía de cobertura sanitaria, pueden consultar su situación en el registro que han habilitado las organizaciones en defensa de la sanidad pública universal.






http://www.bez.es/803396523/jovenes-en-paro-en-el-extranjero-sin-tarjeta-sanitaria.html#posicion_2?platform=hootsuite