martes, 4 de julio de 2017

INFERTILIDAD SOCIAL: Cuando tener hij@s se convierte en un lujo

La crisis también nos ha quitado niñ@s. Desde 2008 hasta 2014 nacieron 40.000 niñ@s menos de lo previsto1, y los que nacen son de madres cada vez más mayores (la edad materna se situó en 31,2 años en 2015, frente a los 30,1 de 2008 y los 29,5 de 2002)2. Estas criaturas perdidas son l@s hij@s no nacid@s de las mujeres de finales de los 70’ y principios de los 80’3, una generación menos numerosa que la previa del baby-boom.
 Según la Organización Mundial de la Salud4, la Salud Reproductiva implica la posibilidad de tener una sexualidad responsable, satisfactoria y segura, así como la libertad de tener hij@s, si se quiere, y cuando se desee.
A día de hoy existen pruebas del deterioro de la salud reproductiva de muchas personas que quieren tener descendencia, pero cuyas condiciones de vida no lo permiten1, produciéndose dos situaciones: un retraso de la mater/paternidad (entre 2008 y 2012 aumentaron en un 29% l@s hij@s nacid@s de madres mayores de 40 años)1 o la decisión consciente de no procrear, aun queriéndolo. Aparece así una brecha entre la fecundidad deseada (2-3 hij@s), la prevista (2 hij@s) y la real (0-1 hij@)5, con una serie de consecuencias tanto a nivel individual como social.
Las causas principales de esta situación son los estudios que se alargan (carreras universitarias largas, máster, segundo máster…), el desempleo juvenil y la inestabilidad laboral, las viviendas inasequibles, la falta de perspectiva económica y la ausencia de políticas de apoyo a los jóvenes1,5,6.
Y es que hay que pensárselo: tener hij@s puede sumir a una familia en la pobreza. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), tener un hij@ aumenta en un 23,3% el riesgo de ser pobres en el caso de las parejas, y en un 38% si la familia es monoparental3. Se estima que el coste por hij@7 desde que nace hasta que cumple los 18 años oscila entre un mínimo de 115.489€ y un máximo de 354.298€, siendo el coste del primer año de unos 14.266€/año (unos 1.189€/mes asumiendo 12 pagas), lo que supone el 78,7% del salario neto medio de un trabajador en España (1.502€/mes), o el 98,6% del de una trabajadora del país (1.199€/mes).
El retraso en la maternidad provoca5,8,9, 10 una disminución del número de folículos, ovocitos de peor calidad, trastornos de la coagulación durante el embarazo, abortos espontáneos, embarazos ectópicos, aumento de las probabilidades de aparición de trisomía 21 (mayores si pasan de los 35 años), aumento de los partos pretérmino, de los mortinatos (mayor al sobrepasar los 40 años) y de nacidos con bajo peso. Aparecen también patologías uterinas que dificultan el embarazo como son miomas, pólipos y endometriosis, además de infertilidad (el 15% de las parejas en edad fértil son infértiles, según la Sociedad Española de Fertilidad) que requiere del uso de técnicas de reproducción asistida, con sus propias consecuencias económicas, sanitarias y sociales. Para aquellas personas que sufren infertilidad después de posponer la procreación, el problema se multiplica: la edad máxima de inicio de las técnicas está entre los 38 y 40 años en la Sanidad Pública (si se rebasa este límite queda irse a centros privados con el coste que ello implica), las listas de espera pueden alargarse y algunas técnicas se realizan solo en centros de referencia que pueden localizarse en diferente localidad o provincia de la que se reside.
El retraso de la paternidad5,8,10 supone una peor calidad seminal y un descenso del nivel de andrógenos, lo que lleva a recurrir también aquí a técnicas de reproducción asistida (en 2010 el 3% de los nacidos lo fueron gracias a estas técnicas5).
En ambos sexos, el retraso en la procreación implica5,8,10,11 sufrimiento emocional, ansiedad, depresión, alteración de la autoestima, irritabilidad, alteración del humor, del sueño y de la alimentación, una disminución de la satisfacción sexual, aislamiento social con conductas de evitación (no ir a lugares concurridos por niñ@s o evitar el contacto con familias con hij@s), y la aparición de culpabilidad hacia uno mismo y hacia la pareja.
A nivel social5,8-11 se puede hablar de familias cada vez más pequeñas, con gran diferencia de edad intergeneracional y diferencias culturales cada vez mayores. Ha aumentado el número de solicitud de adopciones12 (en un 1% para adopciones nacionales de 2014 a 2015), y también el uso de gametos donados en las técnicas de reproducción asistida (un 35% de las técnicas de reproducción asistida utilizan gametos donados)13
Por otro lado, en los casos de las familias que se decantan por no tener descendencia debido a su situación socioeconómica, además de los problemas ya mencionados se añaden aquí un aumento de las hospitalizaciones con diagnóstico psiquiátrico entre las mujeres que no tienen hij@s8, una peor autopercepción de salud y una disminución de la propia confianza valorándose como personas incompletas y poco dignas de los demás8,11. Estas crisis pueden reavivarse a lo largo del ciclo vital, cada vez que la ausencia de mater/paternidad vuelva a posicionarse en un primer plano, por ejemplo cuando lleguen a la edad de ser abuel@s11.
Tanto en la decisión de retrasar la mater/paternidad como en la de prescindir de ellas, las mujeres son las personas que más sufren los problemas derivados de esta medida10. Aparte de los problemas clínicos señalados anteriormente, la sociedad presiona sobre ellas culpabilizándolas por no concebir, además de que se sienten frustradas por no desempeñar un rol sociocultural impuesto desde la infancia. 
La solución óptima de este deterioro de la salud sexual y reproductiva de nuestra sociedad debe centrarse en una mayor prevención de las causas para no tener que paliar las consecuencias: dar prioridad a la conciliación familiar y laboral, proteger y ampliar los derechos de las trabajadoras y las prestaciones para el cuidado de los hij@s, valorar a los niñ@s también a nivel público mediante costes compartidos entre familias y Administraciones, y mejorar el acceso juvenil al trabajo y la vivienda. Las Autoridades Sanitarias deberían alertar a la población joven de las consecuencias sociosanitarias de la infertilidad social, para que tuviesen todo el conocimiento en sus manos y pudieran obrar en consecuencia.
Hasta que estas medidas sean un hecho, en nuestras consultas se pueden abordar los aspectos emocionales de la infertilidad social a través de entrevistas dirigidas con ayuda de cuestionarios validados como el GHQ-2814,15, y también elaborando un plan de cuidados con el objetivo de desarrollar intervenciones eficaces que mejoren la salud de estas parejas desde Atención Primaria10 (información, terapia de pareja, trabajo sobre la autoestima, el duelo, la sensación de fracaso, el estado de ánimo...). Sería interesante hacer una detección temprana y sensible de la infertilidad social teniendo en cuenta que ésta puede ser la forma de presentación de una situación de vulnerabilidad sociosanitaria. 

  1. Salud sexual y reproductiva y crisis económica en España. Informe SESPAS 2014. I. Larrañaga, U Martín, A. Bacigaluoe. Gaceta Sanitaria 2014; 28 Supl 1:109-15-vol28.
  2. Indicadores de Fertilidad: Edad Media a la Maternidad por orden del nacimiento según nacionalidad de la madre. Instituto Nacional de Estadísica. Consultado en: http://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=1579.
  3. La crisis nos ha robado 200.000 criaturas. Javier Segura del Pozo. Salud pública y otras dudas. Consultado en: https://saludpublicayotrasdudas.wordpress.com/2014/12/24/la-crisis-nos-ha-robado-200-000-criaturas/
  4. Salud Reproductiva. Organización Mundial de la Salud. Consultado en: http://www.who.int/topics/reproductive_health/es/
  5. El déficit de natalidad en Europa. La singularidad del caso español. G. Esping-Andersen. Obra Social de la Caixa. Consultado en: https://obrasociallacaixa.org/documents/10280/240906/vol36_es.pdf/a1f7626a-7622-4237-bdfd-4c0c4347a7e3
  6. Economic recession and fertility in the developed world. Sobotha T, Skirbekk V, Philipov D. Popul Dev. Rev 2011;37 (2): 267-306.
  7. ¿Cuánto cuesta tener un hijo? Reportajes La Vanguardia. Martí Paola. Consultado en: http://reportajes.lavanguardia.com/cuanto-cuesta-tener-un-hijo/
  8. Demographic and medical consequences of postponement of parenthood. L Schmidt, T Sobotka, JG Bentzen. Hum Reprod Update, 18 (2012), pp 29-43.
  9. Delayed childbearing: effects on fertility and the outcome of pregnancy. J Balasch, E Gratacós. Current opinion in Obstetrics and Gynecology. Junio 2012-Vol24.
  10. Consecuencias de la infertilidad/esterilidad en la salud de la mujer. Trabajo fin de grado para la obtención del título de graduada en Enfermería. Escuela Universitaria de Enfermería “Casa Salud Valdecilla”. Universidad de Cantabria. L Sañudo Toca.
  11. El impacto psicológico de la infertilidad. LM Llavona. Papeles del psciólogo, vol 29, n2, mayo-agosto2008. Consejo General del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
  12. Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia. Boletín 18. Datos 2015. Informes, estudios e investigación 2017. Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad. 
  13. La Sociedad Española de Fertilidad se manifiesta sobre la donación de gametos en España. RHA Profesional. Enero 2017. Consultado en: http://www.rhaprofesional.com/la-sociedad-espanola-de-fertilidad-se-manifiesta-sobre-la-donacion-de-gametos-en-espana/
  14. Factor structure of the General Health Questionnaire-28 (GHQ-28) from infertile women attending the Yazd Research and Clinical Center for Infertility. Shayan Z. Int J Reprod Biomed (Yazd). 2015.
  15. Cuestionario de Salud GHQ-28. Consultado en: http://www.hvn.es/enfermeria/ficheros/cuestionario_de_salud_de_goldberg.pdf

Sandra Robles Pellitero 
@SandraRoblesP

Médica de Familia.

1 comentario:

  1. Interesante articulo que relata una realidad social con sus consecuencias a nivel poblacional y a nivel individual.

    Quizás debamos educar en la posibilidad de postponer la maternidad pero previamente preservando óvulos y que dicha posibilidad pudiera ser financiada por sistema público.

    ResponderEliminar