El Grup de 3er i 4art Món de la SVMFiC ha participat en la I Jornada d'Atenció Integrada Social i Sanitària centrada en la Persona, organitzada per l'Hospital Clínic de València i la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitària (SVMFiC).
La Jornada que es va celebrar el passat 3 de maig a l'aula magna de la facultat de Medicina, ha permés juntar a professionals sanitaris i del camp social, donar a conèixer el treball que realitzem i reflexionar com coordinar-nos per tal d'aconseguir una atenció integrada. L'envelliment de la població, l'augment de les malalties cròniques, els grups vulnerables i la falta de recursos en determinats col·lectius, fa que sigue prioritari avançar cap a una atenció no solament mèdica, sinó integral de la persona, en totes les seues facetes i necessitats. En total han estat gairebé 500 les persones que van assistir a aquesta trobada, la qual cosa ens demostra l'interès que suscita la temàtica.
Per aconseguir aquesta visió d'atenció integrada, la Jornada va comptar amb ponències sobre salut i treball social, serveis socials, grups vulnerables i de violència de gènere, entre unes altres. En elles van participar com a ponents professionals sanitaris, treballadors socials, coordinadors de serveis socials i tècnics d'intervenció social.
La Jornada gratuïta i lliure de fums industrials va acabar amb lectura d'un fragment del llibre Patas Arriba: La escuela del mundo al revés (1998) de Eduardo Galeano.
... Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia...
Un plaer haver participat i un privilegi haver asistit.
Nel·lo Monfort
Metge de Família, Rural i Comunitari.
Centre de Salut de Morella.
Departament de Salut Vinaròs.
sábado, 7 de mayo de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
Proactiva Open Arms y sus voluntarios. Experiencia en Lesbos.
Hace aproximadamente 6 meses que la onegé catalana Proactiva Open Arms está nadando en el mar Egeo, salvando día a día a cientos de refugiados que llegan procedentes de Turquía hasta la isla de Lesbos. Actualmente se encuentra constituída por un equipo de 14 profesionales en salvamento de emergencia. El equipo cubre 17km de costa por tierra y mar ayudando a que los refugiados que llegan (20 botes diarios) desembarquen con seguridad. Se encuentran distribuidos en dos puntos de llegada estratégico ante las rutas cambiantes de Skala (norte) y Mitiline (sur) de la isla de Lesbos.
Recientemente una médico del SAMU de Oliva, Leticia Cabo, ha permanecido durante 2 semanas en la isla, gracias a su participación con Proactiva Open Arms. Parte de su experiencia y de sus vivencias las ha ido compartiendo con amigos y familiares a través de la red social Facebook.
Hace unos días colgaba en su página personal de Facebook un vídeo realizado por “Refugiados en Gandía” en el que explicaba la experiencia y una de las historias más conmovedoras que vivió. En esta historia relataba que un día, en una de las embarcaciones que llegó había 60 personas de las cuales 30 eran niños. Entre esos pequeños niños había un bebé de un mes que llegó completamente mojado y con hipotermia. La cooperante le cambió la ropa, lo abrazó entre sus brazos y el bebé empezó recuperarse.
Adjunto link en el que podéis ver un vídeo con la experiencia:
En su último día allí y tras su llegada a España escribe una carta incitando a parar el “inmovilismo” creciente que países como España y la mayoría de miembros de la Unión Europea están teniendo con respecto a los refugiados.
Comparto con vosotros la carta de mi compañera, Leti, que nos hace reflexionar desde allí, desde Lesbos:
“Miro al mar y me hago miles de preguntas... ¿Cómo podemos permitir que sigan muriendo en él tanta gente inocente? ¿Cómo los gobiernos no tienden la mano a quien nos grita socorro? El mar cuenta para siempre con miles de historias de supervivencia, de frustración… Frustración y rabia que comparto... Mi cara es un buen reflejo de lo que siento; Un reflejo de la lucha en la que empecé hace años y que pienso continuar, porque todos tengamos los mismos derechos sobretodo y más ahora que nunca, el de vivir!!
Esto me ha afectado, para mí ya es algo absolutamente personal y no voy a parar. Ahora tengo mucho que reparar. Mi corazón se ha roto con lo que mis ojos han visto.
Países como Francia, Grecia, países Europeos, verdugos y culpables de esta crisis humanitaria, como toda Europa. Países que han olvidado su pasado. Que vulneran cada uno de los derechos humanos, y niegan toda libertad, deteniendo a aquellos que huyen de guerras, del terrorismo, y solo buscan un lugar donde refugiarse; retenidos en campos (cárceles) privándoles de todo derecho y necesidad básica, para finalmente ser deportados a Turquía, ¡¡país criminal!! ¿Alguien dijo porque les llamamos refugiados si no les damos refugio? ¡Cuanta razón!
Estoy triste, pero tengo más fuerzas que nunca para seguir gritando, para despertar conciencias, para aportar mi granito en todo esto… Mi energía y mi firmeza os la debo a muchos de vosotros, gracias: a los que bien saben que son un ejemplo y una inspiración, a los que me dan lecciones de vida que me llevo junto a mí para siempre, a los que me dijeron y me mostraron un día que todo suma, a los que me hacen volver a creer en el ser humano, a los que me han acompañado en el camino y me abren los ojos para seguir en él.
Desde aquí enviar mi cariño y fuerzas a los que están en la Jungla de Calais, en Durkenke, en Lesbos; A refugiados y voluntarios. Nos han arrebatado estos últimos días la sonrisa, pero nunca nos quitarán la esperanza de libertad. Ser fuertes…"
Después de leer su carta explicada por una persona que ha visto y ha vivido desde cerca toda la situación de los refugiados, poco puedo añadir, pero hago un llamamiento a todos los organismos que tengan capacidad para poder cambiar esta situación injusta y denigrante de personas que lo único que están intentando es huir de un país en guerra y aspirar a una nueva vida con nuevas oportunidades.
Luz de Myotanh Vázquez Canales.
martes, 12 de abril de 2016
1era Jornada d'Atenció integrada Social i Sanitària centrada en la Persona 3/5/2016
El proper dia 3 de MAIG a l'AULA MAGNA de la Facultat Medicina de la Universitat de València, organitzat pel departament de Salut València-Clínic-Malva-rosa i la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitària es celebrarà la "I JORNADA D'ATENCIÓ INTEGRADA SOCIAL I SANITÀRIA CENTRADA EN LA PERSONA".
Dirigit a professionals de Medicina, Infermeria, Treball Social, Residents, altre personal Socio-sanitari i estudiants universitaris interessats.
Descarregueu el programa ací.
Descarregueu el programa ací.
Aforament limitat. Inscripció gratuïta fins al 29 d'abril a:
Secretaria de Formació i Docència de l'Hospital Clínic
Telèfon 961973611, FAX 961973614
Direcció: Av Blasco Ibañez 17. València 46010
E-mail: cuesta_vic@gva.es Sra. Victòria Costa
lunes, 11 de abril de 2016
UNA ECONOMÍA AL SERVICIO DEL 1%
Una economía al servicio del 1%. Con este título, Oxfam hizo público en enero un
informe en el que denunciaba que Chipre y España son las naciones de la OCDE en
las que más han crecido las desigualdades económicas estos últimos años. Por
citar alguna cifra, los 20 españoles más ricos acumulaban en 2015 un patrimonio
de 115.100 millones de euros, equivalente a la riqueza de los 14 millones de
ciudadanos más pobres.
El documento ha recibido críticas, la
mayoría de ellas procedentes del liberalismo económico, en las que se enfatiza
el uso de la estadística para mostrar los números de una forma “interesada” o
sesgada, discrepancias con respecto a otras fuentes… No obstante, hay que
detenerse y mirar detrás de los dígitos. Las cifras de la desigualdad son datos
obscenos tras los cuales hay millones de personas que viven en condiciones
insalubres, padecen enfermedades potencialmente prevenibles o tratables,
sufren, experimentan dificultades para acceder a bienes y servicios básicos...
Podemos medir datos brutos o ajustados, podemos discutir dónde poner el listón
del umbral de la pobreza… Pero, lo que es evidente, no requiere demostración:
son muchas, demasiadas personas, y las desigualdades perjudican seriamente a la
salud. Las desigualdades matan.
Desde el inicio de la crisis, los
hogares más humildes han ido perdiendo poder adquisitivo, debido entre otros
factores al desempleo, al desplome de los salarios y a un modelo fiscal cada
vez más regresivo, que proporcionalmente grava mucho más el consumo y los
rendimientos de los trabajadores, que las rentas del capital. En consecuencia, la pobreza ha
aumentado de manera alarmante: en septiembre de 2015, Oxfam y Unicef calcularon
que el 29.2% de españoles se encontraba en riesgo de exclusión social. Desde
luego este mal no es endémico de nuestro país, ya que las 62 personas más ricas
del planeta acumulan la misma riqueza que las 3.600 millones más pobres, es
decir, la mitad de la población mundial.
Decía Virchow que la medicina es una ciencia social, y
que la política no es más que medicina a gran escala. En este caso, el
tratamiento pasa, entre otras medidas, por las políticas redistributivas:
luchar contra la evasión fiscal, reducir la brecha salarial entre hombres y
mujeres, blindar los servicios públicos (máximos exponentes de la equidad,
gravemente golpeados por los recortes), comprometerse con la meta de destinar
el 0.7% del PIB a ayudas al desarrollo... Construir una sociedad más justa
socialmente no requiere necesariamente del anuncio de grandes reformas que quedarán
en titulares de prensa mojados: de redistribución de la riqueza y un sistema
tributario progresivo ya hablaba la Constitución del 78. Basta, simplemente,
con creer en ello y aplicarlo.
Javier Ramírez, residente de MFyC
miércoles, 30 de marzo de 2016
Projecte Cooperació Sanitària Senegal 2016
- L'Asociación Casi Médicos (ACMAS) busquen Mèdica o Resident per a projecte de Cooperació Sanitària que realitzaran aquest estiu al Senegal. ACMAS són una associació d'estudiants, majoritàriament de medicina de la Universitat de València, que cada estiu van al Senegal a realitzar un projecte de pràctiques clíniques en diferents centres de salut.
Per a més informació sobre el projecte, poseu-vos en contacte amb la comissió organitzadora:
- proyecto.acmas@gmail.com
- web: www.acmasvalencia.wix.com/acmas.
Per a més informació sobre el projecte, poseu-vos en contacte amb la comissió organitzadora:
- proyecto.acmas@gmail.com
- web: www.acmasvalencia.wix.com/acmas.
A Facebook amb imatges de projectes anteriors:
![]() |
| Foto extreta de: http://acmasvalencia.wix.com/acmas#!senegal/csgz |
martes, 22 de marzo de 2016
Ajudes per Cooperació Mèdica Col·legi de Metges de València
La Comissió de Cooperació Mèdica del Col·legi de Metges de València convoca les seues ajudes per a 2016.
El Col·legi de Metges de València, a través de la seua Comissió de Cooperació Mèdica, convoca per aquest 2016 les ajudes a la cooperació i acció social sanitària per ajudar a programes, projectes i activitats dirigits al desenvolupament i/o promoció de la salut, tant en l'àmbit nacional com internacional.
La dotació econòmica serà de 6.000 euros en total, atorgant com a mínim quatre ajudes i un màxim indeterminat fins a completar la quantitat total anteriorment citada.
La presentació de sol·licituds es farà de l'1 al 30 d'abril a l'Oficina Tècnica de Cooperació del Col·legi, amb seu a l'Avinguda de la Plata, nº 34, 46013 de València.
Teniu les bases completes en pdf:
jueves, 18 de febrero de 2016
RECORTES EN ATENCIÓN SANITARIA UNIVERSAL A INMIGRANTES/MIGRANTES. RÉPLICA A UN ARGUMENTARIO INSOSTENIBLE.
Las crisis económica, laboral y social que se ha vivido en el Estado Español en los últimos años ha descargado con especial fuerza en la población extranjera. Según el VII informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la fundación FOESSA(1), el 24,4% de las personas de nacionalidad extranjera se encuentran en situación de exclusión social severa (13,2 puntos más que en 2007). Asimismo, la proporción de población extranjera en situación de exclusión moderada ha aumentado en 18,7 puntos. Se ha producido, pues, un aumento de las diferencias con la población española: si en 2007 había una diferencial de 5,4 puntos en la proporción de población que se encontraba en situación de exclusión severa, en 2013, este diferencial se cifra en los 14,8 puntos.
De forma global, por comunidades autónomas, destaca la Comunitat Valenciana con una tasa de exclusión del 32%, siendo la exclusión severa también significativamente más alta.
La relación entre exclusión social y salud es estrecha y bidireccional. Las condiciones de vida determinan la salud física de los individuos, de tal forma que el desempleo, la pobreza y las privaciones, inciden negativamente en la salud física y mental de quienes las padecen. Además, la presencia de estos problemas de salud puede constituir un fuerte obstáculo para la integración social y laboral, dependiendo de la red de apoyos y del acceso a servicios socio-sanitarios que pueda haber.
Por otra parte, las políticas de austeridad sanitaria aplicadas en los últimos años se traducen en listas de espera más largas, aumento del copago farmacéutico o recorte de ayudas a la dependencia, con el consiguiente impacto especialmente intenso en la población excluida. En concreto, en lo concerniente a la pérdida del derecho a la atención sanitaria universal y las dificultades para seguir obteniendo sus tratamientos.
A pesar de todo, siguen circulando rumores y estereotipos negativos en contra de la población inmigrante entre la población general, que dificultan la convivencia en la diversidad en nuestro país. Frente a esto, surgen corrientes que tratan de replicar a un argumentario cada vez más insostenible. Nos referimos a múltiples colectivos que aportan su esfuerzo a la llamada «Reforma Social Emergente» y que sería imposible nombrar de forma exhaustiva. Se trata de estrategias como «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge(2), de iniciativas de Sociedades Científicas en lo referente a Salud (grupos de trabajo como el de tercer y cuarto mundo de SVMFYC o atención al inmigrante de Semergen y publicaciones de consensos sobre atención al inmigrante(3)) o de
Organizaciones no Gubernamentales(4) o de plataformas como ODUSALUD (Observatorio del Derecho Universal a la Salud de la Comunitat Valenciana)(5).
Intentaremos plasmar algunos apuntes de réplica aquí contra un argumentario que consideramos totalmente rebatible.
1- Los inmigrantes contribuyen a la financiación de los servicios sanitarios:
- No cotizan a la Seguridad Social.
Las personas extranjeras sin permiso de trabajo no pueden desempeñar actividades laborales y por lo tanto cotizar a la Seguridad. Este hecho no es de ninguna manera un privilegio, sino un elemento más de exclusión.
Sin embargo, y contra lo que muchas personas creen, excepto la atención a accidentes laborales y enfermedades profesionales, los servicios sanitarios públicos se financian en su totalidad a través de la vía fiscal general, no mediante las cotizaciones a la Seguridad Social(6).
- No pagan impuestos
Como los españoles sin ingresos, ni rentas regladas, las personas extranjeras sin permiso de residencia no pagan impuestos directos (impuestos sobre ingresos y rentas), como el IRPF. Sin embargo, sí pagan los impuestos indirectos (impuestos sobre el gasto y consumo) que les corresponden, como el IVA y otros impuestos especiales. Los impuestos directos suponen un 29,0% de la recaudación fiscal estatal, mientras que los indirectos alcanzan el 26,2%(7). Es decir, las personas extranjeras sin permiso de residencia contribuyen al sostenimiento del Sistema Nacional de Salud en condición de igualdad con los autóctonos.
2- Los inmigrantes gastan más que los autóctonos
- Utilizan más los servicios sanitarios (datos anteriores al RD 16/2012).
Según datos de Andalucía Acoge consultan un 7% menos al médico de Atención Primaria que los españoles y en cuanto al uso global de la Atención Primaria acuden al menos una vez al año en un porcentaje del 12,7% frente a un 57,7% de la población española. La población inmigrante acude de modo muy espaciado, tanto a urgencias como a atención primaria, y normalmente lo hace por problemas muy concretos y particulares. En esto influyen la edad y las distintas necesidades de salud pero, cuando se ajusta por enfermedad o necesidades sanitarias, el uso es idéntico en adultos y en niños es un 6% menor. Además, el motivo por el que consultan suele perdurar en el tiempo, esto es,
suelen acudir por un mismo problema de salud que se mantiene en el tiempo (tal vez porque no acaban de resolverlo por distintos motivos como analizaremos después). Por otro lado, el porcentaje de casos con historia clínica abierta es pequeño, lo que dificulta la continuidad de la atención y la posibilidad de conocer sus necesidades.
- Gastan más en medicación.
Durante el año 2005, en la Región Sanitaria de Lleida el gasto en medicamentos de la población inmigrante era menor que el de la población autóctona, ya que el porcentaje de individuos que compraban medicamentos, el número de envases comprados y el precio de los fármacos eran significativamente inferiores en el grupo inmigrante. Repetido el mismo estudio, pero ahora en el año 2007, los autóctonos, tanto hombres como mujeres, gastaron más que los inmigrantes del mismo sexo, especialmente a partir de los 35 años. En todos los grupos de edad, los individuos del medio rural gastaron más que los del medio urbano. En todos los grupos terapéuticos, los individuos autóctonos gastaron más que los inmigrantes, ajustado por edad y sexo. Destaca el grupo de psicofármacos, en el que la ratio del gasto entre autóctonos e inmigrantes era la más elevada (4,5 en hombres y 2,9 en mujeres).También la población autóctona gastó más en antihipertensivos,
hipolipemiantes y fármacos para la osteoporosis(7).
Según datos de Andalucía Acoge un español gasta en farmacia un promedio de 374,01 euros/año y un inmigrante 73,70 euros/año.
3- Los inmigrantes utilizan peor los servicios sanitarios
- No muestran preocupación por los problemas en la atención sanitaria por tener otras preocupaciones.
Los inmigrantes muestran más preocupación, sobre todo a su llegada, por otros aspectos de su existencia en España: obtención de papeles, el trabajo, la vivienda, la falta de redes sociales, etc. La salud es un bien de uso, un medio para trabajar y atender a los demás, frente a un bien de consumo, de modo que «a la salud se le reconoce como valor cuando se ve la enfermedad, cuando la pérdida de salud es tan grave que imposibilita el ejercicio de las funciones diarias(3).
- Tienen los mismos problemas de salud que los de la población autóctona.
Las enfermedades importadas o inherentes a la raza no son especialmente frecuentes (de las primeras cabe destacar paludismo y de las segundas la hipertensión como más prevalente y grave en la raza negra).
Las enfermedades adquiridas son mucho más frecuentes por motivos laborales (condiciones laborales precarias, explotación irregular lo que implica por ejemplo que tengan más accidentes laborales), por diferencias en cuanto a estilo de vida (incomunicación, viviendas insalubres y precarias, hacinamiento, falta de educación, ausencia de redes de apoyo, dominancia de género, relaciones inter-generacionales, condicionantes religiosos, rituales), además de los problemas de acceso al sistema sanitario (RD 16/2012 (11)). Dentro de las enfermedades adquiridas, destacan las enfermedades adaptativas ya que adoptan los estilos de vida de la población en la que se integran, lo que les provoca patologías que en sus países de origen nunca hubiesen desarrollado destacando la patología psiquiátrica con cuadros frecuentes de somatización, ansiedad, depresión o el fracaso escolar infantil(9).
- Cumplimentan mal los tratamientos y no realizan seguimientos adecuados.
Tienen peor acceso al sistema sanitario por irregularidades administrativas (RD 16/2012)(11), precariedad laboral (miedo a perder empleo), desconocimiento de nuestro sistema sanitario a su llegada, cambios frecuentes de residencia (generalmente en búsqueda de empleo) y añadidas barreras idiomáticas y culturales.
Presentan desigualdades en salud ya que es frecuente que estén infradiagnosticados e infratratados.
En poblaciones pobres, marginales y minoritarias se obtienen, generalmente, peores cifras de mortalidad en cuanto a años perdidos de vida y causa evitables, diferencias en la morbilidad, en la salud mental,en la salud dental,en la salud percibida, peores tasas de vacunación infantil, peor control durante el embarazo, menor calidad de la atención recibida, consultas de una duración inferior y menor frecuencia de remisión a especialistas. Paradójicamente, se constata que en general los que tienen más necesidad de cuidados sanitarios son los que tienen menor probabilidad de recibir servicios de alta calidad, según la denominada ley de los cuidados inversos(10).
Nuestro sistema sanitario no se organiza en la atención ante la diversidad racial y cultural. Partimos de una concepción medicalizada de las soluciones, basadas en intervenciones sanitarias dirigidas a cambiar los hábitos de vida, y que puede llegar, si se considera al individuo como único responsable de su conducta, a culpabilizar a la víctima. Nos encontramos ante barreras socioculturales e idiomáticas que dificultan lógicamente el diagnóstico y el tratamiento creándose obstáculos a la hora de comunicarnos y hacernos entender por la visión un tanto “etnocentrista” de la medicina occidental a la hora de atender a pacientes de culturas diferentes a la nuestra. Tal vez nos faltan herramientas a
la hora de atenderlos y así adaptar nuestras actuaciones a determinadas circunstancias.
Ello requiere estrategias como colaboración con mediadores culturales, con intérpretes y sin duda una mayor formación desde el punto de vista antropológico y de conocimientos de idiomas del personal sanitario, así como en el campo de la farmacología (farmacocinética y farmacogenética). El objetivo sería mejorar la salud de la población, utilizando para ello los medios adecuados para adaptarnos en la medida de lo posible al paciente que atendemos a la hora de diagnosticar y tratar al paciente. Se trata de individualizar, en función de las expectativas de médico y paciente, las pautas a seguir modificando posologías o vías de administración, por ejemplo. Nuestra actitud no debería
ser muy diferente de la que adoptamos cuando individualizamos la atención en los pacientes autóctonos afectos de patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes o E.P.O.C.
La adherencia a tratamientos es menor.
En ocasiones puede haber mala comprensión de la prescripción (barrera socio-cultural e idiomática), dificultad económica para la adquisición de medicamentos, o cumplimentación inadecuada por motivos sociales o religiosos (por ejemplo en el mes del Ramadán). También cabe destacar la importancia de las interacciones por uso concomitante de medicinas alternativas, impregnación de medicina mágica e influencia de esto en los efectos nocebo y placebo.
Otras veces, se hace necesario individualizar la terapia con respecto a la opción apropiada del fármaco en cuanto a dosis, posología, galénica, via de administración y duración del tratamiento teniendo en cuenta el origen del inmigrante (farmacoantropología).
No realizan seguimientos adecuados.
El infradiagnóstico y el infratratamiento conllevan a menudo una mala cumplimentación y un aumento del número de visitas por el mismo proceso no resuelto, generando inevitablemente problemas en el seguimiento de las patologías.
La Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario. La atención a pacientes cuyo patrón de comportamiento frente a la salud y a la enfermedad no coincide con el modelo al que estamos habituados por motivos socioculturales, étnicos, o religiosos supone un reto para el médico de familia a la vez que un estímulo y un enriquecimiento profesional y humano. Es precisamente desde la atención universal y la individualización de la atención al paciente migrante, basada en el respeto y el sentido común, desde donde podremos aspirar a un modelo más equitativo, más solidario, más justo y por supuesto más sostenible en todos los aspectos.
BIBLIOGRAFÍA
1- VII informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la fundación FOESSA.
2- «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge.
3- La atención al inmigrante: del aluvión a lo razonable. Documento de consenso SEMERGEN-SemFYC. Documentos nº 17. 2002
4- Declaración Europea Del Personal Sanitario Por Un Acceso A La Atención Médica Sin Discriminación.
5- Odusalud
6- Ministerio de Sanidad y Consumo. D.G. de Cohesión del Sistema Naciona de Salud y Alta Inspección. Elaborado por la Subdirección General de Análisis Económico y Fondo de Cohesión.
7- Recaudación y estadísticas del Sistema Tributario Español 2002-2012. Ministerio de Hacienda y Administraciónes Públicas.
8- M. Rué et al. Estudio observacional del gasto farmacéutico en población Inmigrante y autóctona de la región sanitaria de Lleida (Cataluña). Aten Primaria.2010;42(6):328–337
9- Cañada JL. Impacto de la inmigración sobre el Sistema Nacional de Salud. Revista Clinica Electronica en Atencion Primaria.
10- Martíncano Gómez J.L Guía de Medicina Transcultural. IMC. Madrid, 2003
11 - RD 16/2012.
De forma global, por comunidades autónomas, destaca la Comunitat Valenciana con una tasa de exclusión del 32%, siendo la exclusión severa también significativamente más alta.
La relación entre exclusión social y salud es estrecha y bidireccional. Las condiciones de vida determinan la salud física de los individuos, de tal forma que el desempleo, la pobreza y las privaciones, inciden negativamente en la salud física y mental de quienes las padecen. Además, la presencia de estos problemas de salud puede constituir un fuerte obstáculo para la integración social y laboral, dependiendo de la red de apoyos y del acceso a servicios socio-sanitarios que pueda haber.
Por otra parte, las políticas de austeridad sanitaria aplicadas en los últimos años se traducen en listas de espera más largas, aumento del copago farmacéutico o recorte de ayudas a la dependencia, con el consiguiente impacto especialmente intenso en la población excluida. En concreto, en lo concerniente a la pérdida del derecho a la atención sanitaria universal y las dificultades para seguir obteniendo sus tratamientos.
A pesar de todo, siguen circulando rumores y estereotipos negativos en contra de la población inmigrante entre la población general, que dificultan la convivencia en la diversidad en nuestro país. Frente a esto, surgen corrientes que tratan de replicar a un argumentario cada vez más insostenible. Nos referimos a múltiples colectivos que aportan su esfuerzo a la llamada «Reforma Social Emergente» y que sería imposible nombrar de forma exhaustiva. Se trata de estrategias como «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge(2), de iniciativas de Sociedades Científicas en lo referente a Salud (grupos de trabajo como el de tercer y cuarto mundo de SVMFYC o atención al inmigrante de Semergen y publicaciones de consensos sobre atención al inmigrante(3)) o de
Organizaciones no Gubernamentales(4) o de plataformas como ODUSALUD (Observatorio del Derecho Universal a la Salud de la Comunitat Valenciana)(5).
Intentaremos plasmar algunos apuntes de réplica aquí contra un argumentario que consideramos totalmente rebatible.
1- Los inmigrantes contribuyen a la financiación de los servicios sanitarios:
- No cotizan a la Seguridad Social.
Las personas extranjeras sin permiso de trabajo no pueden desempeñar actividades laborales y por lo tanto cotizar a la Seguridad. Este hecho no es de ninguna manera un privilegio, sino un elemento más de exclusión.
Sin embargo, y contra lo que muchas personas creen, excepto la atención a accidentes laborales y enfermedades profesionales, los servicios sanitarios públicos se financian en su totalidad a través de la vía fiscal general, no mediante las cotizaciones a la Seguridad Social(6).
- No pagan impuestos
Como los españoles sin ingresos, ni rentas regladas, las personas extranjeras sin permiso de residencia no pagan impuestos directos (impuestos sobre ingresos y rentas), como el IRPF. Sin embargo, sí pagan los impuestos indirectos (impuestos sobre el gasto y consumo) que les corresponden, como el IVA y otros impuestos especiales. Los impuestos directos suponen un 29,0% de la recaudación fiscal estatal, mientras que los indirectos alcanzan el 26,2%(7). Es decir, las personas extranjeras sin permiso de residencia contribuyen al sostenimiento del Sistema Nacional de Salud en condición de igualdad con los autóctonos.
2- Los inmigrantes gastan más que los autóctonos
- Utilizan más los servicios sanitarios (datos anteriores al RD 16/2012).
Según datos de Andalucía Acoge consultan un 7% menos al médico de Atención Primaria que los españoles y en cuanto al uso global de la Atención Primaria acuden al menos una vez al año en un porcentaje del 12,7% frente a un 57,7% de la población española. La población inmigrante acude de modo muy espaciado, tanto a urgencias como a atención primaria, y normalmente lo hace por problemas muy concretos y particulares. En esto influyen la edad y las distintas necesidades de salud pero, cuando se ajusta por enfermedad o necesidades sanitarias, el uso es idéntico en adultos y en niños es un 6% menor. Además, el motivo por el que consultan suele perdurar en el tiempo, esto es,
suelen acudir por un mismo problema de salud que se mantiene en el tiempo (tal vez porque no acaban de resolverlo por distintos motivos como analizaremos después). Por otro lado, el porcentaje de casos con historia clínica abierta es pequeño, lo que dificulta la continuidad de la atención y la posibilidad de conocer sus necesidades.
- Gastan más en medicación.
Durante el año 2005, en la Región Sanitaria de Lleida el gasto en medicamentos de la población inmigrante era menor que el de la población autóctona, ya que el porcentaje de individuos que compraban medicamentos, el número de envases comprados y el precio de los fármacos eran significativamente inferiores en el grupo inmigrante. Repetido el mismo estudio, pero ahora en el año 2007, los autóctonos, tanto hombres como mujeres, gastaron más que los inmigrantes del mismo sexo, especialmente a partir de los 35 años. En todos los grupos de edad, los individuos del medio rural gastaron más que los del medio urbano. En todos los grupos terapéuticos, los individuos autóctonos gastaron más que los inmigrantes, ajustado por edad y sexo. Destaca el grupo de psicofármacos, en el que la ratio del gasto entre autóctonos e inmigrantes era la más elevada (4,5 en hombres y 2,9 en mujeres).También la población autóctona gastó más en antihipertensivos,
hipolipemiantes y fármacos para la osteoporosis(7).
Según datos de Andalucía Acoge un español gasta en farmacia un promedio de 374,01 euros/año y un inmigrante 73,70 euros/año.
3- Los inmigrantes utilizan peor los servicios sanitarios
- No muestran preocupación por los problemas en la atención sanitaria por tener otras preocupaciones.
Los inmigrantes muestran más preocupación, sobre todo a su llegada, por otros aspectos de su existencia en España: obtención de papeles, el trabajo, la vivienda, la falta de redes sociales, etc. La salud es un bien de uso, un medio para trabajar y atender a los demás, frente a un bien de consumo, de modo que «a la salud se le reconoce como valor cuando se ve la enfermedad, cuando la pérdida de salud es tan grave que imposibilita el ejercicio de las funciones diarias(3).
- Tienen los mismos problemas de salud que los de la población autóctona.
Las enfermedades importadas o inherentes a la raza no son especialmente frecuentes (de las primeras cabe destacar paludismo y de las segundas la hipertensión como más prevalente y grave en la raza negra).
Las enfermedades adquiridas son mucho más frecuentes por motivos laborales (condiciones laborales precarias, explotación irregular lo que implica por ejemplo que tengan más accidentes laborales), por diferencias en cuanto a estilo de vida (incomunicación, viviendas insalubres y precarias, hacinamiento, falta de educación, ausencia de redes de apoyo, dominancia de género, relaciones inter-generacionales, condicionantes religiosos, rituales), además de los problemas de acceso al sistema sanitario (RD 16/2012 (11)). Dentro de las enfermedades adquiridas, destacan las enfermedades adaptativas ya que adoptan los estilos de vida de la población en la que se integran, lo que les provoca patologías que en sus países de origen nunca hubiesen desarrollado destacando la patología psiquiátrica con cuadros frecuentes de somatización, ansiedad, depresión o el fracaso escolar infantil(9).
- Cumplimentan mal los tratamientos y no realizan seguimientos adecuados.
Tienen peor acceso al sistema sanitario por irregularidades administrativas (RD 16/2012)(11), precariedad laboral (miedo a perder empleo), desconocimiento de nuestro sistema sanitario a su llegada, cambios frecuentes de residencia (generalmente en búsqueda de empleo) y añadidas barreras idiomáticas y culturales.
Presentan desigualdades en salud ya que es frecuente que estén infradiagnosticados e infratratados.
En poblaciones pobres, marginales y minoritarias se obtienen, generalmente, peores cifras de mortalidad en cuanto a años perdidos de vida y causa evitables, diferencias en la morbilidad, en la salud mental,en la salud dental,en la salud percibida, peores tasas de vacunación infantil, peor control durante el embarazo, menor calidad de la atención recibida, consultas de una duración inferior y menor frecuencia de remisión a especialistas. Paradójicamente, se constata que en general los que tienen más necesidad de cuidados sanitarios son los que tienen menor probabilidad de recibir servicios de alta calidad, según la denominada ley de los cuidados inversos(10).
Nuestro sistema sanitario no se organiza en la atención ante la diversidad racial y cultural. Partimos de una concepción medicalizada de las soluciones, basadas en intervenciones sanitarias dirigidas a cambiar los hábitos de vida, y que puede llegar, si se considera al individuo como único responsable de su conducta, a culpabilizar a la víctima. Nos encontramos ante barreras socioculturales e idiomáticas que dificultan lógicamente el diagnóstico y el tratamiento creándose obstáculos a la hora de comunicarnos y hacernos entender por la visión un tanto “etnocentrista” de la medicina occidental a la hora de atender a pacientes de culturas diferentes a la nuestra. Tal vez nos faltan herramientas a
la hora de atenderlos y así adaptar nuestras actuaciones a determinadas circunstancias.
Ello requiere estrategias como colaboración con mediadores culturales, con intérpretes y sin duda una mayor formación desde el punto de vista antropológico y de conocimientos de idiomas del personal sanitario, así como en el campo de la farmacología (farmacocinética y farmacogenética). El objetivo sería mejorar la salud de la población, utilizando para ello los medios adecuados para adaptarnos en la medida de lo posible al paciente que atendemos a la hora de diagnosticar y tratar al paciente. Se trata de individualizar, en función de las expectativas de médico y paciente, las pautas a seguir modificando posologías o vías de administración, por ejemplo. Nuestra actitud no debería
ser muy diferente de la que adoptamos cuando individualizamos la atención en los pacientes autóctonos afectos de patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes o E.P.O.C.
La adherencia a tratamientos es menor.
En ocasiones puede haber mala comprensión de la prescripción (barrera socio-cultural e idiomática), dificultad económica para la adquisición de medicamentos, o cumplimentación inadecuada por motivos sociales o religiosos (por ejemplo en el mes del Ramadán). También cabe destacar la importancia de las interacciones por uso concomitante de medicinas alternativas, impregnación de medicina mágica e influencia de esto en los efectos nocebo y placebo.
Otras veces, se hace necesario individualizar la terapia con respecto a la opción apropiada del fármaco en cuanto a dosis, posología, galénica, via de administración y duración del tratamiento teniendo en cuenta el origen del inmigrante (farmacoantropología).
No realizan seguimientos adecuados.
El infradiagnóstico y el infratratamiento conllevan a menudo una mala cumplimentación y un aumento del número de visitas por el mismo proceso no resuelto, generando inevitablemente problemas en el seguimiento de las patologías.
La Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario. La atención a pacientes cuyo patrón de comportamiento frente a la salud y a la enfermedad no coincide con el modelo al que estamos habituados por motivos socioculturales, étnicos, o religiosos supone un reto para el médico de familia a la vez que un estímulo y un enriquecimiento profesional y humano. Es precisamente desde la atención universal y la individualización de la atención al paciente migrante, basada en el respeto y el sentido común, desde donde podremos aspirar a un modelo más equitativo, más solidario, más justo y por supuesto más sostenible en todos los aspectos.
BIBLIOGRAFÍA
1- VII informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la fundación FOESSA.
2- «Stop Rumores» de la Federación Andalucía Acoge.
3- La atención al inmigrante: del aluvión a lo razonable. Documento de consenso SEMERGEN-SemFYC. Documentos nº 17. 2002
4- Declaración Europea Del Personal Sanitario Por Un Acceso A La Atención Médica Sin Discriminación.
5- Odusalud
6- Ministerio de Sanidad y Consumo. D.G. de Cohesión del Sistema Naciona de Salud y Alta Inspección. Elaborado por la Subdirección General de Análisis Económico y Fondo de Cohesión.
7- Recaudación y estadísticas del Sistema Tributario Español 2002-2012. Ministerio de Hacienda y Administraciónes Públicas.
8- M. Rué et al. Estudio observacional del gasto farmacéutico en población Inmigrante y autóctona de la región sanitaria de Lleida (Cataluña). Aten Primaria.2010;42(6):328–337
9- Cañada JL. Impacto de la inmigración sobre el Sistema Nacional de Salud. Revista Clinica Electronica en Atencion Primaria.
10- Martíncano Gómez J.L Guía de Medicina Transcultural. IMC. Madrid, 2003
11 - RD 16/2012.
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